Mientras millones toman su taza matutina sin pensarlo dos veces, los efectos del café en el cuerpo humano van mucho más allá de esa descarga inicial de energía. Los científicos han estado ocupados averiguando qué hace realmente nuestra adicción al café. Resulta que no todo son malas noticias.
Hablemos primero de la diabetes. El consumo moderado de café, aproximadamente de 3 a 4 tazas diarias, podría realmente reducir el riesgo de desarrollar diabetes tipo 2. ¿Difícil de creer? Bueno, la investigación lo respalda. Tanto las variedades regulares como descafeinadas parecen ofrecer esta protección. ¿Raro, verdad? No es solo la cafeína haciendo el trabajo.
El café es más complejo de lo que la mayoría de la gente cree. Está lleno de polifenoles, magnesio y otros compuestos que pueden mejorar la sensibilidad a la insulina. La cafeína en sí puede interferir temporalmente con la respuesta a la insulina, pero el efecto general parece ser positivo. Un estudio de 2013 encontró que aumentar el consumo de café se asociaba con un 11% menos de riesgo de desarrollar diabetes tipo 2. Quién lo diría.
Tu hígado también ama el café. Los bebedores regulares muestran menos deterioro hepático y mejor función con el tiempo. Los antioxidantes en el café parecen ser particularmente beneficiosos para la salud hepática. ¿Muerte por enfermedad hepática? Menos común en los bebedores de café. La ciencia aún no comprende completamente por qué, pero la correlación es clara. La mala calidad del sueño puede afectar cómo tu cuerpo procesa el café, ya que los patrones irregulares de sueño pueden alterar el control normal de la glucosa.
Sin embargo, la moderación es importante. El punto óptimo parece ser de 3 a 5 tazas diarias. Esta cantidad está asociada con un menor riesgo de enfermedad cardiovascular, Alzheimer y Parkinson. Sin embargo, no todos deberían subirse al tren del café. Algunas personas son particularmente sensibles a los efectos de la cafeína.
Demasiado de cualquier cosa puede ser problemático. Superar las 6 tazas diarias puede llevarte a potencial ansiedad, hipertensión y problemas del ritmo cardíaco. El café no es mágico: es una bebida compleja con beneficios y desventajas.
Los compuestos bioactivos en el café pueden reducir la inflamación en todo el cuerpo. Esto podría explicar sus amplios efectos protectores. Beber café con moderación a largo plazo podría proteger contra múltiples enfermedades.
Para la mayoría de las personas, ese ritual diario no es solo placentero, podría estar prolongando sus vidas. Estudios recientes publicados en Annals of Internal Medicine demuestran que el consumo de café está vinculado a un menor riesgo de mortalidad por varias causas, incluyendo enfermedad coronaria y accidente cerebrovascular. No está mal para un simple grano.